El empleado de banca acusado de quedarse con dinero de clientes en Santiago niega los hechos

Juicio a empleado de banca de Santiago acusado de apropiarse de dinero de clientes - EUROPA PRESS

   El auditor de la entidad subraya que el trabajador "reconoció" una de las estafas durante la investigación interna

   SANTIAGO DE COMPOSTELA, 17 (EUROPA PRESS)

   El empleado de una sucursal bancaria de Santiago de Compostela acusado de apropiarse de dinero de clientes ha declarado su inocencia en el juicio celebrado este jueves. Asegura que es "absolutamente falso" que haya participado en los hechos por los que Fiscalía le pide una pena de tres años de cárcel --por delitos de estafa continuada y falsedad en documento mercantil--.

   En la vista en la Audiencia Provincial de A Coruña --con sede en Santiago--, el acusado ha apuntado a que el resto de los compañeros de la oficina de Caixabank --antes de Barclays-- contaban con las claves para operar desde su puesto, pues "todos" conocían las contraseñas de cada compañero y era habitual que intercambiasen sus sitios.

   Asimismo, el acusado de apropiarse cerca de 15.000 euros ha señalado que, previamente a los hechos que se le imputan, había recibido una herencia de más de un millón de euros por el fallecimiento de su madre.

   El encausado, que ha contestado a preguntas de fiscalía y su abogado, pero no de la acusación particular de Caixabank --entidad para la que se reclama una indemnización de más de 30.000 euros--, entró a trabajar en octubre de 2015 en la oficina de Xeneral Pardiñas en la que sucedieron los hechos durante la fusión entre Barclays y Caixabank, en donde estuvo hasta finales de ese año.

   En el juicio, ha relatado que se le encomendó la tarea de revisar documentación de cuentas que iban a ser bloqueadas por falta de datos como no contar con el DNI. Al respecto, ha justificado que tenía el nivel básico de operativas --nivel 1--, pero era necesario que la directora o la apoderada --nivel 2-- autorizasen determinadas acciones como la cancelación de una cuenta.

   Los hechos que se le imputan pasan por la cancelación de una cuenta de un matrimonio fallecido para apropiarse de su saldo de 7.436 euros, así como dos rescates de un fondo de pensiones que suman más de 15.000 euros, si bien después reintegró 7.616,8 euros a esa póliza, según la acusación.

   Sin embargo, asegura que "nunca" canceló esa cuenta y tacha de "absolutamente falso" que se quedase con el rescate del fondo de pensiones. Ha dicho "jurar por lo más sagrado" que dice la verdad. Asegura que "operativamente es imposible" que pudiese haber realizado esas operaciones.

   HECHOS PROBADO EN EL JUICIO POR EL DESPIDO

   Por su parte, la fiscala ha recordado que, en el juicio de lo social sobre su despido, se dio por probado que fue el responsable de lo sucedido. "No fui bien asesorado", se ha escudado el empleado de banca, miembro de una conocida familia compostelana, sobre ese caso.

   La fiscala ha expuesto que tanto la auditoría del banco, como la carta de despido y la sentencia de lo social apuntan a que el acusado comprobó desde su puesto los saldos de los acusados antes de apropiarse de fondos, además de una pericial caligráfica que lo señala como posible autor de la falsificación de firmas, esgrime.

   Sobre este extremo, el acusado se ha defendido: "Firmé ese documento que fue dictado por el jefe de zona", sostiene, porque le dijeron que era "la única manera de que termine pronto y acabe rápido". "Si fuese hoy en día las cosas serían diferentes", se justifica.

   IRREGULARIDADES DETECTADAS POR EL AUDITOR

   Durante el juicio, ha tomado la palabra el auditor del banco que responsabilizó de los hechos al acusado. Ha relatado cómo este hombre "reconoció" en su día haber realizado una de las estafas, si bien negó la otra. Cree "llamativo" que ante "dos modus operandi idénticos en una oficina", "reconozca uno y otro no". "Una vez que se exponen las evidencias era difícil negarlas", asevera.

   Explica que se relacionó a este trabajador con las irregularidades porque consultó previamente las cuentas de los afectados y fue desde su terminal desde donde "se digitalizó una firma para desbloquear el plan de pensiones, cuando era imposible que la firma fuese de la clienta" al encontrarse hospitalizada en Madrid.

   Así, "por eliminación", dice el que por entonces era auditor del banco, "nadie" que no se hubiese apropiado del dinero va a hacer después una devolución. Señala que al presunto autor hizo un seguimiento de todas cuentas por "es clarísimo el objetivo que tiene".

   Uno de los puntos sobre los que llama la atención la defensa es que el 4 de enero de 2016, cuando hubo un movimiento del plan de pensiones --el reintegro de un rescate 7.616 euros--, el acusado ya no se encontraba en la oficina de Xeneral Pardiñas, sino que se había marchado a la de Rosalía de Castro.

   Preguntado por este punto, el auditor del banco ve "posible" que se estuviese "moviendo" entre las dos oficinas, pues "no es extraño" en la misma ciudad.

   "LA OFICINA ERA UN CAOS"

   Entre los testigos, ha hablado una antigua compañera del acusado en la sucursal que ha ratificado que "era habitual" intercambiar puestos de trabajo entre empleados y trabajar con claves de otros para no demorar las gestiones.

   También ha recordado que, en aquel entonces, "la oficina era un caos", pues, por la fusión entre bancos, los empleados desconocían el sistema de Caixabank. A esto se unía "mucha presión a nivel comercial" debido a que las cuentas de "muchos" clientes se bloqueaban.

   Esta mujer ha señalado que nunca vio al acusado simular la firma de nadie, al tiempo que lo ha definido como una persona "amable" y ha dicho que los "clientes estaban muy contentos con él".

   Con todo, durante el juicio se le ha enseñado a esta trabajadora --que tenía la contraseña de su puesto anotada en un 'post-it'-- que se había usado su clave para el rescate del plan de pensiones, pero ha negado que ella fuese responsable de esa operación.

   En lo tocante a este punto, el auditor del banco considera que la operación "más fea" que supuestamente realizó el imputado fue la de ir a la terminal de caja y suplantar la identidad de esta compañera.

   Otra empleada ha coincidido en que la oficina era "un caos", ya que "había desorden y descontrol total". Varios trabajadores corroboran que era práctica habitual que se intercambiasen puestos cuando alguien salía a tomar el café o iba al baño, por ejemplo. Igualmente, todos coinciden en que ninguno observó al ahora encausado realizar irregularidades en su día.

   Una directora que estuvo al frente de la oficina durante algunos de los meses en los que sucedieron los hechos ha dicho que no tenía "ni idea" de que se había usado su clave para autorizar una de las operaciones, pero "no hacía falta ni pedir la clave" porque se podían usar los ordenadores de otros compañeros con la sesión abierta.

   AFECTADOS

   También ha testificado una mujer que ha declarado que, en diciembre de 2015, el banco en Santiago canceló el plan de pensiones a su hermana, a pesar de que su hermana se encontraba en Madrid hospitalizada.

   Por ello, denunció los rescates que se hicieron de la póliza, así como porque se detectó que alguien suplantó a su hermana para abrir una cuenta a su nombre. Posteriormente, se consiguió recuperar todo lo que se sacó sin su autorización.

   Además, ha comparecido como testigo el nieto de un afectado al que se canceló su cuenta sin su conocimiento. Tras enterarse por un extracto a finales de 2015, la familia de esta persona reclamó al banco el dinero retirado, 7.463 euros, el cual se reintegró casi cuatro años después, entre marzo y abril de 2019.

   El juicio continuará este viernes, 18 de junio, en la Audiencia con las periciales y las conclusiones antes de quedar visto para sentencia.

Para leer más