Los detenidos por vender falsos carnés de conducir en Girona superan los 600

Operativo de Policía Nacional y Mossos d'Esquadra contra una trama de falsificación de carnés de conducir en Girona - MOSSOS Y POLICÍA NACIONAL

   Entre los arrestados está la cúpula de la organización y Mossos cree que ganaron más de 7 millones de euros

   GIRONA, 14 (EUROPA PRESS)

   Los Mossos d'Esquadra y la Policía Nacional ya han detenido a más de 600 personas en la operación contra una trama de falsificación y venta de carnés de conducir en Girona que presuntamente lideraba un informático de la DGT.

   Hay 616 arrestados hasta este viernes, entre ellos los considerados como la cúpula de la organización, y la policía mantiene la investigación abierta con expectativas de que las detenciones se acerquen al millar, han explicado los Mossos y la Policía en un comunicado.

   El jueves por la noche, los considerados como líderes de la trama pasaron a disposición judicial y ocho ingresaron en prisión provisional mientras que seis quedaron en libertad, y el juez mantiene la causa abierta por presunta falsedad documental, soborno, blanqueo y pertenencia a grupo criminal.

   Los Mossos calculan que la trama ha ganado unos 7 millones de euros con la venta de casi 2.000 permisos de conducir falsificados.

   Empezaron a investigarlo el verano pasado al detectar un carné fraudulento en un control: el documento físico era auténtico pero los datos no concordaban porque el hombre tenía sanciones en su expediente anteriores a la fecha de expedición del permiso.

   Los investigadores consideran que el cerebro de la trama era un informático que trabajaba en la delegación provincial de la DGT en Girona desde septiembre de 2019, que aprovechó su puesto de trabajo para falsificar carnés, al principio para familiares y amigos.

   APROVECHÓ EL TELETRABAJO

   Al instaurarse el teletrabajo en marzo de 2020 a raíz de la pandemia de coronavirus, "desde la tranquilidad de su domicilio vio la oportunidad de sacar rédito económico" de sus conocimientos de las herramientas informáticas de la DGT.

   Contactó con un hombre que le proporcionó una red de intermediarios para distribuir los carnés falsos, al que la policía considera el colíder de la trama y que actuaba como "cara visible de la organización": captaba clientes, cobraba los permisos y protegía al informático.

   Buscó una red de intermediarios que conseguían clientes --muchos eran dueños de locutorios y les conocían allí-- y hacían llegar al informático los datos de los interesados para que les hiciera un carné fraudulento.

   "INGENTES BENEFICIOS"

   La policía considera que con este método lograron "ingentes beneficios" que se repartían entre los dos líderes de la trama, con un precio fijo para los carnés según la categoría.

   Después, los intermediarios añadían la cantidad que querían para conseguir una comisión y los clientes pagaban entre 3.000 y 15.000 euros por cada carné.

   Dedicaban el dinero que conseguían a comprar casas, pisos, vehículos y artículos de lujo, y una parte del dinero la destinaban a comprar criptomoneda.