Proponen inyectar el exceso de CO2 atmosférico en abismos marinos

NASA EARTH OBSERVATORY
Atmósfera

   MADRID, 20 (EUROPA PRESS)

   Dióxido de carbono --el principal gas de efecto invernadero-- extraído de la atmósfera podría almacenarse permanentemente en profundas zanjas oceánicas, resolviendo el excedente actual.

   Según un artículo del analista energético neozcelandés Steve Goldthorpe, publicado en la revista Energy, una vez allí el gas se convertiría en un líquido más denso que el agua del océano, lo que causaría su precipitación natural al fondo del océano, creando un lago submarino.

   Goldthrope argument que para evitar graves cambios en nuestro planeta, la mayoría de los científicos están de acuerdo en que debemos dejar de bombear gases de efecto invernadero, en particular dióxido de carbono, a la atmósfera, y probablemente deberíamos tratar de eliminar al menos algo de lo que ya hemos puesto allí.

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   Pero, ¿dónde se depositaría? No puede ser almacenado en cualuquier lugar, porque es un gas y simplemente volvería a entrar en la atmósfera. Algunos han sugerido inyectarlo en los pozos de gas natural gastados u otras cavidades subterráneas. Goldthorpe sugiere que tal vez el océano sería una mejor opción, señalando que a profundidades de 3.000 metros, la densidad del dióxido de carbono es mayor que la del agua del océano, lo que significa que se hundiría.

   Idealmente, se hundiría en un agujero de algún tipo para que no se extendiera por el fondo del océano. Las trincheras o fosas oceánicas, señala, podrían servir a ese propósito. Se llenarían como un cubo vacío creando un lago de dióxido de carbono. Añade que es posible que durante un largo período de tiempo, el dióxido de carbono se solidifique.

   Goldthorpe aprovecha aún más su idea ofreciendo algunos sitios posibles: usó Google Earth para buscar candidatos adecuados. Señala que la fosa de Sunda, que está a 6 kilómetros bajo la superficie en una zona al sur del archipiélago indonesio, sería una buena opción. Calculó que podría contener 19 trillones de toneladas de dióxido de carbono licuado, que, según él, es más que todo el dióxido de carbono que los humanos han inyectado en la atmósfera hasta la fecha. Otras posibilidades podrían incluir la trinchera japonesa Ryuky o la trinchera de Puerto Rico.

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   Goldthorpe concluye reconociendo que tendría que hacerse mucho más estudio antes de una consideración seria, particularmente para evitar que las partes superiores se propaguen, o causen un aumento en la acidez del océano.